Si me ves por la calle te podrás dar cuenta que soy la chica normal, la vecina de al lado, la del fondo del salón, aquella que se pierde dentro del montón. Nací en Bogotá, me crié entre frío, chocolate y tamal, amo mi ciudad con su bipolaridad de clima y su caos en movilidad. Soy hija de papás creyentes más no practicantes, que trabajaron todos los días para sacar a 3 retoños en los 90’s, no alcanzan a ser hippies pero en ningún momento nos restringieron las cosas, recuerdo que muchas veces mi mamá me dijo que si me quería hacer un tatuaje, lo podría tener, pero tenía que pagarlo yo y tener claro que no se podía borrar después, ese tipo de libertad me hizo no ser una rebelde en mi adolescencia, nos educaron para saber que las cosas que hacemos tienen consecuencias. Soy el algo de alguien, hermana, tía, nieta y sobrina, soy aquella que tiene cara de niña con cuerpo de mujer caderona.

Estudié en un colegio femenino y religioso, en donde me hacían ir a misa todos los jueves a las 7 a.m, teníamos que usar falda a mitad de rodilla y estaba prohibido el maquillaje, destacar dependía de que tan adoradora de la virgen te hacías ver, en mi grupo de amigas estaba la loca obsesionada con la moda, la hija de un policía, la que le encantaba bailar (aquella que le gustaba llamar a la hora de descanso a hacer bromas) y yo, la tímida… ñoña, que tenía mala nota en ética porque no le gustaba participar.

Una vez fuera del colegio puede decir con total libertad que no profesaba religión alguna, estudié Diseño en una universidad pública donde entre libros, cartón, caseína y colbón tuve mi primera vez, muy a los 23 años, la primera vez que no es linda para nada, de esa que te duele y de la que te arrepientes por cómo pasó.

Para ese momento no me sentía bien con lo que era, me molestaba mi cuerpo, mis nalgas prominentes, las tetas chiquitas, no estaba conforme con lo que hacia y cómo me veía, intentaba ocultar mi cuerpo, usar ropa grande, pasar desapercibida, hablar solo cuando era necesario y refugiarme detrás de los libros, me tocaba todas las noche y reconocía el gusto de saber cómo darme placer a mí misma, lo había hecho desde pequeña y no lo había dejado de hacer en ningún momento.

En el momento en el que quería ser como Elizabeth Bennet y encontrar a mi Sr. Darcy, me encuentro con el escudero y el amigo que había querido tener toda la vida, me mostró aquello que yo había imaginado en el baño de mi casa desde los 9 años mientras jugaba con mis muñecas de manera sexual, está persona me mostró que aquello por lo que me había sentido culpable la mayor parte de mi adolescencia, el tener ganas de tocarme varias veces al día era normal y que estaba bien hacerlo, disfrutar de mi cuerpo y que la manera en la que lo hacía me hacía ser especial, mi escudero me dio seguridad, me dio confianza, me mostró un espejo y me hizo ver que tan hermosa era.

Todo esto me llevó a vivir muchas experiencias (espero contarlas en siguientes entradas), todas fueron destapando cosas que creía que no podían existir, todo hecho bajo total voluntad y queriendo hacer más y mirar que había a través del espejo, mirando que tanta libertad se puede alcanzar fue como llegue a ser Culo de Rola, la mujer que se expresa con el cuerpo y que ahora está en la idea de querer escribir aquello que pasa por mi cabeza –no pretendo ser escritora-, porque al final, no es solo mostrar el cuerpo por mostrar, va más allá de eso, se trata de tener la posibilidad de expresar aquello que todos piensan pero nadie dice.

De aquella que le tenía miedo a hablar queda poco, estoy orgullosa de mi cuerpo, de lo que soy, de lo que hago, y de alguna manera de las personas que tengo a mi lado, ahora tengo la mente abierta para ver lo bueno a las posibilidades que se presentan, tengo la fuerza para decir que es lo que pienso, escucho todo tipo de música entre eso vallenato y reggaetón, veo porno, soy diseñadora, bailo en la ducha Y ME TOMO FOTOS EN BOLA.

Esa soy yo, la que está detrás de las fotos, de los comentarios en Twitter y la que ahora se toma un tiempo para escribir esto que espero les guste y apoyen como han hecho con mis fotos, alguien me dijo que los que me seguían era por “el porno” que púbico, yo pienso que esto va más allá de qué tanta ropa llevo puesta, se trata de expresión, de libertad… de ser.

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10 comentarios

  1. Yo te sigo en Twitter y me ha sorprendido la elocuencia con que has escrito esto de verdad que me pareces una persona increíble y ya espero leer más de ti

  2. Obvio no soy yo on

    Saludos a los stalkers colombianos que se encuentran en España. ya es hora de superar y dejar de dar f5 ….. 😉

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