Soy la amiga gorda del grupo de las amigas “normales” que al lado de ellas me veo gorda , la amiga que no usa vestidos ajustados por miedo a que se le vean los gorditos, la amiga que en una foto de esconde detrás de alguien para que no le vean la panza, la amiga que se enamora de una blusa de Zara que nunca puede comprar porque no hay de su talla, la amiga que en una rumba es la ultima a la que invitan a bailar (pero que va, yo también puedo invitar y sacar a alguien más, es justo ese momento donde el miedo se convierte en fortaleza), la amiga que sufre cada vez que hay plan piscina porque no quiere exponer su cuerpo con tanta gente, que por cierto, en mi experiencia personal ese ha sido uno de los mayores miedos que he enfrentado, porque nos han vendido la idea que el vestido de baño es sexy y por ser gorda no lo vas a lucir bien, pero a medida del tiempo y de asumir que los kilos de más, son solo eso, kilos de más y que puedes lucir sexy siendo gorda, te conviertes en la amiga gorda que decidió dejar de odiar su cuerpo para amarlo y respetarlo, la amiga a la que la talla no la define, la amiga que no se quedo esperando a ser delgada para vivir, sentirse sexy y hermosa porque ser sexy no tiene nada que ver con la talla, la amiga que se dio cuenta que cada día es más humana más perfecta y más feliz, soy la amiga gorda del grupo de mis amigas “normales”.

 

 

Hace un tiempo una compañera de deporte me contó sobre un proyecto que estaba realizando, para una materia a la que estaba asistiendo en ese semestre en la Universidad, me pareció muy interesante: se trataba de pintar en un lienzo el cuerpo femenino en su forma más íntima y me pidió que participara, ella quería plasmar mi cuerpo, en ese momento sentí un torbellino de emociones, me sentía totalmente halagada, sin ella saberlo me estaba haciendo un cumplido, pero al mismo tiempo yo me preguntaba ¿Si estaba preparada para mostrar mi cuerpo?… ¿Mi nivel de aceptación propio, llegaba al tal punto de desnudar mis imperfecciones?……. Después de pensarlo decidí hacerlo y deje que pintara mi cuerpo desnudo, en ese momento pensé que la prueba había sido superada y me sentía feliz, sólo quedaba que me lo mostrara y lo llevara a su clase, pero me sorprendió cuando me dijo que la exposición era a los 8 días en una galería del barrio Granada, literalmente, en ese momento mi cerebro se paralizó, logré tranquilizarme y no pensar mucho en este tema.
El día de la exposición, esa tarde yo estaba jugando un partido y muchos de mis compañeros me contaron que pensaban asistir a la galería en la noche, si mi cerebro antes se había paralizado en este momento explotó, me sentía muerta de miedo, angustiada ya no quería ir, mucho menos quería que alguien fuera, entré en un colapso mental, ya no sabía ni siquiera como irme vestida, tenía mucho miedo que alguien identificara mi cuerpo, le dije a mi hermano y a su novia que me acompañaran, yo tenía planeado ir acompañada de mis mejores amigas pero pensé entre más gente cercana mejor, antes de llegar a la galería mis amigas habían hecho su trabajo tratando de tranquilizarme pero nada funcionaba, cuando al fin llegamos a la a galería, afuera había una buena cantidad de gente yo solo pensaba: Dios, ahí está mi cuerpo desnudo… lo primero que nos encontramos fue a una chica repartiendo vino, si yo hubiera podido me hubiera tomado todas las copas de vino que habían en esa bandeja, ya con más valor saludé y me percaté que nadie menciono nada, me tranquilizó un poco, me di cuenta que no había nada que temer, ingresé a la galería y comprobé que la exposición era hermosa, los lienzos eran perfectos y espectaculares, cuando de repente estaba parada frente al lienzo donde estaba plasmado mi cuerpo frente a mí, viendo lo maravillosa, perfecta y espectacular que era, fue como pararme frente a un espejo y ver la realidad, mis amigas no paraban de decir lo bello que era y yo no podía creer lo que estaba viendo era posible que ese fuera mi cuerpo?. Creo que ese día sentí algo más grande que felicidad, sentí amor, amor por mí, por mi cuerpo, por mi panza, por mis senos, por mis piernas, fue inmenso todo lo sentí ese día, que al pasar los minutos… las copas de vino… nada más importó, estaba orgullosa a tal punto que le dije a todo el mundo cual era mi cuerpo y lo mejor sin importar la opinión de nadie, simplemente me di cuenta que todo los demonios que tenía acerca de mi cuerpo habían desaparecido, que todo el tiempo que sufrí y lloré por eso, se había esfumado, era solo cuestión de pararme frente al espejo y ver lo maravillosa que soy, ese día asumí mi realidad y estoy totalmente feliz por haberlo hecho.

Fotos cortesía de Nathaly Muños (NANY) https://www.instagram.com/art.nany/

 

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