“Esa insondable sensación de ingresar a un espacio no reconocido, la de atravesar sin ninguna coacción al portal hacia lo que desconocemos pero ansiamos, allí radica el éxito del fetichista, el vuelo sin retorno hacia los estados más sublimes del hedónico deseo…”

El espacio no podía ser más encantador, un subterráneo de un edificio republicano del centro de mi ciudad, al bajar hermosos sillones tipo puticlub, pero con estilo de rojo terciopelo sorprendían mis ojos, como era de esperarse, debía recorrer la totalidad del sitio para llegar a donde se proyectaba el material audiovisual, rinconcito que en esta oportunidad congregaba a un selecto y reducido grupo de personas que decidieron congregarse alrededor del fetiche, en calidad de voyeurs, para observar lo que esta muestra tenía para nuestros sentidos, El fetiche, un tema que desde que recibí el delicioso encargo de escribir estas líneas con las que usted ahora sufre, no dejaba de minar mis efímeros y dilatados (no mi esfínter) pensamientos, El Fetiche.

Irremediablemente las primeras imágenes fueron (perdonará usted la ligereza ñoña, pero no puedo menos que serle fiel a esta droga llamada cinefilia), las de los fetiches audiovisuales de muchos directores a lo largo de la historia del cine, Fellini, Bergman, Almodovar, todos ellos y muchos más, han sucumbido a la deliciosa tentación de convertir a un ser humano en el elemento común en muchas de sus películas, encarnando diferentes personajes a través de la obra del director,convirtiendo esta relación en un paralelo de amo – sumiso que va y viene en lenguaje fílmico, ósea se penetran las entrañas  y las eyaculan delante de nuestros ojos.

Ahora bien usted dirá, pero el fetichista no es aquel que alcanza el éxtasis con “rarezas” como un sutil roce de piel (cuero, látex, algodón), o un olor?; y es acá donde debo escribir que la importancia de esta muestra realizada en el marco del BSDM Bogotá 2014, no es solamente el hecho de generar esta clase de espacios realmente independientes en los que más de un radical-cinefilo-militante se crisparía y saldría como una monjita dando alaridos internos de una extraña mezcla de excitación y repulsión, ósea en palabras más castizas, dilata o moja y le dan ganas de vomitar. Más allá de eso y tirando por la borda las expectativas de los morbosos redtuberos, pues no encontré sexo explícito ni traqueteo-reguetonero de caderas, sino algo más fetichista aún, el fetiche más allá del fetiche, el alma del fetiche, el espíritu del ser que habita con él, que lo respira, exhala y vive. !Maaarica, siendo fetichista soy un fetiche, per se!

Aca frente mío 3 retratos, los dos primeros documentales y todos en conjunto ganadores de un festival importantísimo y conocidísimo, el Fetish Film Fest de Berlín, como todos los de todas las ciudades del mundo que abarcan todos los temas del universo fílmico, (pero recordad Cannes solo hay uno.) En fin, el primer documental, un exquisito retrato humano, adusto, concreto y sincero, como la canción de mugre, humano, demasiado humano.

El segundo un divertido y pintoresco documental acerca de dos viejetes que nos permiten descubrir cómo es un weekend de la tercera edad (marica) y uno al final se pregunta de que putas se las da cuando los lunes dice, “no marica este fin de semana me di garra”.

El tercero un acertado (para no entrar en detalles critico-cinematograficos) ejercicio de ficción en el que sí, de verdad, hubiera querido un traqueteo mas heavy en las escenas de sexo.

El segundo día me encontré con un documental que gira en torno al universo Sado, a mi a lo bien no se me paro ni una sola vez, osea que yo de sado, nada, pero aquel al que le guste la totacera, el escupitajo, el mandar sin recelo o la imperiosa necesidad de sentirse subyugado para alcanzar el éxtasis, esta pieza es de colección.

El fetiche es un gran y diverso universo, compuesto de miles de partículas con olores, texturas, sabores, dolores y fluidos diferentes, es un viaje sin retorno al paraíso del placer, aquel que puede descubrirte inmerso en lugares donde jamás te habías imaginado encontrarte, casi que la conciencia no está permitida pues la conciencia no genera placer, en la mayoría de los casos abstinencia.

Este Festival en su tercera edición, que estará habitando nuestras calles, dentro de nuestro torrente sanguíneo, en esta oportunidad no solo tendrá muestras fílmicas, pues en su programación además contará con:

-Conversatorios de sexualidad y arte.

-Una invasión fetish a un bar de la ciudad.

Y un evento central que será en Latino power este sábado, en el que encontrará concentrada toda la movida fetish de este país, performances, stands con tiendas (osea cuero y latex a la lata), parches, bares y sitios de reunión, dominatrices y un perfecto espacio para socializar o conocer personas que como usted tengan algún tipo de fetiche.

Si ud en serio cree que solo porque le gusta “nada más” estrujar cachetes no tiene fetiches, vaya al psiquiatra.

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