Ya mucho antes había empezado a desear con ansias conocer su mundo maravilloso, ese que apenas había probado por bocaditos y que tanto quería vivir a su lado. Este mundo nuevo era algo que el controlaba muy bien y que no me permitía saber nunca cuando pasarían cosas. Con mucho esfuerzo aprendí poco a poco a esperar paciente sus deseos, sus planes, a respetar sus tiempos y aceptarlos. 

Esa noche realmente no estaba esperando nada en especial… quería consentirlo, darle una buena mamada y que termináramos en un delicioso sexo anal (al que ya estaba acostumbrándome gracias a Él). Entonces llegó a casa después del trabajo, yo minutos antes había tomado una ducha, le esperaba fresca y fría, tenía puesta lencería negra, un liguero, medias veladas negras lisas y suaves y por supuesto tacones altos… sabía bien como le gustaba que tuviera todas esas cosas que visualmente le daban tanto placer.

La casa estaba a media luz… cuando escuche las llaves en la puerta principal me paré de manera sensual en el pasillo ya llena de lujuria, oliendo rico y viéndome fantástica.. El entró ya con el presentimiento de encontrarme lista para seducirlo,  me miró con sus ojos picaros de Demonio, me dio un beso y me pidió un momento para prepararse el.

Minutos después fuimos a la cama, charlamos un rato, nos reímos,  así era El…siempre dejando que mis ansias me consumieran antes de darme ese placer tan de su tipo que yo tanto anhelaba… me preguntó si quería que jugáramos un rato.. Yo le dije que sí, (como no iba a querer!)…. Recorrí la cama gateando, con todo y tacones mientras el acostado me miraba atentamente, me posé encima suyo sin recostarme en el así como a gatas, me acerque y le di un beso profundo mientras él me tocaba los senos.. Yo dejaba salir toda la humedad de mi boca para que cayera en su boca, como me encantaba darle besos mojados.. Sentir su saliva mezclarse con la mía! el me tocaba suavemente y yo empezaba ese recorrido que me excitaba entre su boca, su pecho y su vientre hasta llegar a su deliciosa verga que ya dura estaba lista para que mi boca la saboreara a mi placer.

 Me encantaba hacerle sexo oral, lamerla, besarla, chuparla, mamarla… era muy placentero para mi sentirlo retorcerse mientras entre mis manos, mi lengua, mi saliva y mi boca rodeaban su sexo y llegaba hasta mi garganta su dureza hasta provocar arcadas.. Entre más adentro estaba su verga en mi garganta, más salía su Demonio, yo ya había aprendido a sentirlo en el ambiente, sin el decir nada ni yo decir nada esa energía de Dominio empezaba a invadir nuestra habitación.. Su rostro cambiaba, los ojos se le dilataban como los de un gato y su cara en la parte de sus mejillas se tornaba sutilmente roja, por alguna razón yo no me permitía mirarlo mucho a la cara cuando se sentía esa energía, tal vez adoptando mi posición que aún no había sido asignada me preparaba para cuando el decidiera oficialmente hacerme parte de sus propiedades.

Me pidió que parara lo que estaba haciendo para encender la luz y hacerme vídeos mientras yo le hacia el oral, así lo hice, antes de volver a empezar me acerque a darle un beso que me acepto casi de mala gana empujándome desde los hombros hacia abajo con un firme “CONTINÙA”.. Seguí mamando con intervalos entre suaves y bruscos, el empujaba su verga contra mi garganta hasta atravesarla haciéndome una sutil versión del famoso “DeepThroat” que yo ya dominaba bastante bien, salivaba mucho y eso le excitaba… se acomodó de tal manera que podía acariciar mi espalda y mi culo mientras yo en cuatro seguía mamando,  de repente me sostuvo la cabeza para que parara de nuevo y me pidió que me quedara en cuatro en la cama (orden implícita) mirando hacia la pared.

Yo escuchaba como abría nuestro “cajón de perversiones” donde estaban todos nuestros juguetes sexuales pero no tenía idea de que era lo que iba a sacar. Entonces desde atrás le escuche pedirme que me recogiera el cabello. Yo estaba agitada, nerviosa, muy excitada, me palpitaba el corazón y el clítoris, se humedecía mi vagina.. desde atrás solo vi sus manos posarse frente a mi cara, tenía en ellas un GagBall**,  su tono de voz se puso más firme aún pidiéndome que abriera la boca a la que le acomodó el juguete hasta el fondo y aseguró con las correas en mi cabeza, algo en mi mente se activó, era algo diferente, me sentía vulnerable casi que humillada pero eso no me molestaba en lo absoluto, era una sensación nueva que realmente me excitaba demasiado, me sentía su juguete, su objeto, me sentía suya en un sentido diferente, único para mi hasta ahora.

Se posó entonces detrás mío (recuerden que yo estaba en cuatro sobre la cama), empezó a acariciar mi espalda y mis trasero, me dio un par de nalgadas sin intensión de marcas y me penetro el culo al que durante la mamada yo había humedecido con mi propia saliva, lo hizo casi que sin piedad… yo me acomodé hacia adelante, me dolía.. era ese tipo de dolor placentero pero aun así trataba de hacerlo menos intenso, él se esforzó por ser considerado intentando una segunda penetración más suave… aun así siguió siendo doloroso pero sentirme ahí sin voluntad era excitante, empezó a follarme con fuerza, yo gemía y por efecto del GagBall empezaba a salir saliva por los orificios de la bola que metida en mi boca no permitía que mis gemidos de niña buena salieran, eran gritos de placer… el me embestía con firmeza mientras yo trataba de ponerme cómoda, lo que no permitió en ningún momento. Me puso sus manos en la espalda sometiéndome hacia la cama, ya no estaba en cuatro sino en una posición totalmente encorvada mientras el miraba mi cara contra la cama que dejaba ver el juguetito, la saliva y mi sometimiento al  igual que  mis manos agarrando la sabana producto del placer y el dolor al mismo tiempo.

Sentía como su verga entraba y salía con fuerza y como se endurecía de a pocos mientras me escuchaba gemir casi que lloriqueando (aclaro que lloriqueaba en el buen sentido de la palabra), mi vagina que sin ser tocada en lo más mínimo sentía desde adentro como por medio del ano se estimulaba en sus paredes empezaba a lubricar y a sentir en el clítoris ese cosquilleo delicioso que completaba mi orgasmo tuve varios físicos y otros orgasmos que eran mentales!,  estaba haciendo tanto ruido y me movía tanto tratando de acomodarme que me dio un par de bofetadas preguntándome si me dolía y si estaba incomoda, eran dos preguntas con ironía y sarcasmo, para mí era claro que no quería ni iba a parar de follarme y yo tampoco quería que así fuera, yo respondí a sus pregunta moviendo la cabeza y diciéndole que no (asegurándole que sentía placer y que todo era consensuado, norma principal para este tipo de encuentros), era de madrugada todo estaba en silencio y solo se escuchaban mis delirantes gemidos a boca abierta y su respiración agitada de tanto entrar y salir de mí, para parar el ruido me tomo del cuello por detrás, se me dificultaba respirar y era algo que me encantaba, funcionaba para el ruido, sin aire era difícil gemir así que salían solo algunos sonidos así como cuando uno puja, yo tomaba con mis manos las suyas para que aflojara un poco la presión, Él lo hacia permitiéndome tomar aire pero una vez me recuperaba seguía ahí ahorcándome.

Y entonces de la nada se acomodó y puso su pie izquierdo encima de  mi cara mientras que la posición le permitía posar su verga en lo más profundo de mi culo, empujaba con fuerza y yo que estaba ya en shock no podía expresarle lo mucho que me gustaba lo que estaba haciendo, el Gagball no me dejaba musitar palabras… tal vez no era necesario.. dudo mucho que El en ese momento percibiera lo que yo sentía, podía sentirse el trance, su Demonio afuera invadiendo todo era de toda la experiencia lo que más placer me causaba…  terminó en su orgasmo fuerte y poderoso, las palpitaciones de su verga mientras dejaba dentro de mi culo toda su leche tibia al unísono de su delicioso gemido final me indicaba que esa primera vez sin barreras y tan inesperada había terminado.. Para el resto de la madrugada en cama otra vez siendo nosotros yo lo veía diferente.. Mas mío y yo más suya…  Por todos los cielos! como me gusta este hombre!

 


**GagBall: Juguete sexual utilizado en el BDSM asociado a la Dominación, consiste en una bola que se pone en la boca asegurándola con correas alrededor de la cabeza para limitar la comunicación, limitando a la persona a gemidos y convirtiéndola en un objeto sexual.

 

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